'Golpe al golpe'
“Había pensado tocar en este artículo la ‘púa’ que me dejó la Autoridad Portuaria de Cartagena de más de seiscientos ‘aurelios‘, pero resulta que me han vuelto muchos recuerdos tras haberse puesto al alcance de todos los documentos secretos del 23F de 1981 y, por mor del azar, coincide con el mismo día en que fallece Antonio Tejero, el que, pistola en mano, lanzó aquel terrorífico "¡Todos al suelo!" en el Congreso de los diputados.
Hemos conocido que fue captado para el golpe por Milans del Bosch en Cartagena, ciudad donde luego pasó parte de la condena de prisión que recibió. Él fue gran protagonista de aquel día, pese a que tuviese por encima a Armada (militar ambicioso que engañó al guardia civil y a otros mandos del ejército) y a Jaime Milans de Bosch (militar patriota que se sentía 'herido' por el asentamiento democrático, los crímenes de ETA y la crisis social de entonces, con lo que era fácil de manejar), siendo este último familiar del general que medió en 1868 para unir El Garbanzal (donde tiene una calle con su nombre) y Herrerías, acabando con los conflictos que existían y surgiendo la 'Villa de La Unión'. Ah, también como curiosidades, he conocido hoy que Radio Cartagena SER tuvo que demorar su inauguración oficial de golpe por el golpe y que el hijo de Tejero estuvo destinado como guardia civil en la ciudad portuaria.
El otro gran nombre propio fue Juan Carlos I. Recuerdo muy bien aquella tarde-noche. Era un adolescente y con varios amigos estuvimos siguiendo las noticias que llegaban por radio (el periodista deportivo José María García destapó su gran buenhacer esa noche) y por la televisión (gran valor y astucia tuvieron los cámaras en la cámara del Congreso cuando irrumpieron los guardias civiles). Entre música militar y toma fija pasaba el tiempo y aumentaba la preocupación. Estábamos en casa de un amigo con las ventanas entrecerradas, pues se prohibieron las reuniones de más de dos personas. En Los Dolores, donde residía un servidor, ni en punto alguno de los municipios de Cartagena o de La Unión, salieron los tanques, como sucedió en Valencia, pero sí se vaciaron las calles. Había temor en la gran mayoría y pánico en algunos. Entre especulaciones, y algún que otro chascarrillo propio de nuestra edad y espíritu extrovertido, hubo momentos en los que parecía que volveríamos a la dictadura, pero apareció el Rey por la pequeña pantalla y todo cambió. Los que estábamos ya enganchados entonces por la joven democracia, vivimos un momento de júbilo.
El golpe se había fraguado en las ansias de algunos militares por recuperar para España el orden militar y en las mentiras que difundió Armada entre los afines sobre que el Rey estaba de acuerdo. Tejero (reincidente en querer cambiar el gobierno del país) hizo bien su trabajo, pero fue tan engañado como otros y, como 'las mentiras tienen las patas cortas', en cuanto el monarca dijo lo que dijo, hubo paso atrás y un 'yo no he sido'.
Por cierto, las declaraciones de Juan Carlos I no fueron ofrecidas en la 'tele' en directo, sino que se grabaron en el Palacio de la Zarzuela y se llevaron en coche hasta la sede de Televisión Española, donde se emitieron. Si tenemos en cuenta que esta golpista movida estalló a las 18.22 horas, no paso mucho tiempo con respecto a cuando el Rey, engalanado de mandamás militar cargado de medallas, lanzó el 'todos a casita'. Por ese escaso tiempo transcurrido, tuve siempre claro que no estaba 'compinchado'.
Han pasado las décadas y las especulaciones, pero con la desclasificación de papeles se confirma lo que ya sabíamos los exjóvenes. Juan Carlos de Borbón, como esposo o a nivel privado podrá ser o no ejemplar o criticable (me da igual, salvo en su mal comportamiento como contribuyente), pero como rey tengo muy claro que en mi vida llevo disfrutando de la democracia (a pesar de los despropósitos y ambiciones de muchos políticos) gracias a lo que salió por su boquita aquella noche.
P.D. Para los que nos achacan de 'fachas' a los exjóvenes (incluso a los que no tenemos tendencia política), recordarles que La Constitución, con el cuerpo de Franco todavía 'caliente', fue aprobada por el 95% de los españoles y que, tras difuminarse el golpe de Estado, hubo una gran manifestación en defensa de La Constitución. Eso es ser demócrata, con lo que más vale dejarse de etiquetar despectivamente a quien no comulga con las ideas de uno. Eso de no respetar otros pensamientos sí que es no es ser demócrata, por muy de izquierdas o de derechas que se sea. Eso es ser un 'ferpecto' ignorante".