Bahía de Portman

                                   

De interés: de un 2025 plagado de subidas a un 2026 que apunta a seguir igual

OCU denuncia que con se dieron subidas récord (en torno al 10%) en luz, transporte y seguros, además de algunos alimentos básicos como los huevos, la carne de vacuno, el café y el aceite de girasol. Consumur, por su parte, vaticina un nuevo año cargado de subidas en servicios y productos esenciales como la vivienda, la alimentación y los suministros básicos.


OCU (Organización de Consumidores y Usuarios)

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que, aunque el IPC general cerró 2025 en un moderado incremento del 2,9%, la inflación subyacente se mantuvo en el 2,6%, lo que indica que el problema no se limita a los alimentos y la energía. Detrás de esta aparente contención se esconden incrementos desproporcionados en partidas esenciales que han deteriorado el poder adquisitivo de millones de hogares.

En concreto, OCU destaca varias subidas que rondan o superan el 10%:

-Electricidad: la luz subió un 12,6%, consolidando la energía como uno de los gastos más difíciles de contener. De hecho es el tercer año con la factura media más cara desde que se creó la tarifa regulada PVPC, que ahora cuesta 69,34 euros de media.
-Transporte: el tren subió un 12,2%, en gran parte por la retirada de ayudas tras la pandemia; así como el metro y tranvía, que se encarecieron un 8,4%. Pero sobre todo el coste del transporte combinado de pasajeros, que aumentó un 26,7%. Pero también en los vuelos (un 7,4% en internacionales).
-Seguros: el coste de los seguros privados de salud creció un 10,4% y los de vehículos un 8,8%, sin una justificación clara y con un fuerte impacto en los presupuestos familiares. Un problema que ya anticipó OCU en junio.
-Tasa de basuras: el coste se disparó un 30,3% interanual, convirtiéndose en una de las partidas más inflacionista del año. Sin que la subida respete además el principio básico de “Quien contamina paga”, un hecho recientemente denunciado por OCU a la Comisión Europea.

En alimentación ha sido un año de contrastes. Aunque el IPC de esta partida (2,7%) es dos décimas inferior al general y hay importantes bajadas, como en el aceite de oliva (-31,6%) y el azúcar (-7,5%), varias categorías de alimentos básicos han sufrido subidas que superan el 5%, como los huevos (+31,3%), la carne de vacuno (+17,2%), el café (+16,3%), el aceite de girasol (+9,7%), las legumbres y hortalizas (+7,3%), los frutos secos (+7%), el pescado congelado (6,2%), la fruta (5,2%) o la leche entera (5,2%). Esto refleja que la inflación ha golpeado especialmente a productos frescos y servicios esenciales, afectando más a los hogares vulnerables.

Estas subidas no son anecdóticas: hablamos de gastos ineludibles que absorben una parte creciente del presupuesto mensual. La retirada de ayudas en transporte y energía, junto con la falta de control en tasas municipales y seguros, ha generado un escenario donde la inflación real para muchas familias está muy por encima del 2,9% oficial.

OCU exige medidas urgentes y reclama:

-La transparencia en las tarifas eléctricas para facilitar a los consumidores la comparación de precios y servicios entre compañías. Y la aplicación automática del bono social a los consumidores vulnerables.
-Favorecer la competencia entre las empresas de transporte y recuperar las ayudas en el transporte público, lo que no solo promueve su uso sino que además impulsa la movilidad sostenible.
-Facilitar tablas informativas sobre la evolución del coste de los seguros, dado que el precio inicial suele incrementarse llamativamente a los pocos años de la contratación de la póliza.
-La revisión de la tasa de basuras sobre todo si no se acompañó con la bajada de otras tasas que en muchos casos ya la incluía (como el IBI). Así como su aplicación adaptada al principio de Quien contamina paga.
-Además, en el ámbito de la política alimentaria, OCU vuelve a insistir en la reducción del IVA en la carne y el pescado, en los mismos términos que otros alimentos básicos.

Esta información ha sido elaborada por un equipo de abogados, economistas, estadísticos, ingenieros, profesionales de la salud y la alimentación, editores y diseñadores de OCU que, en colaboración con otras organizaciones europeas de consumidores y una red de laboratorios independientes, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. Su trabajo se sustenta en los principios de ahorro, calidad, sostenibilidad y transparencia, pero sobre todo en la independencia que le proporcionan sus 180.000 socios activos.



CONSUMUR (Asociación de Consumidores en Red de Murcia)

La Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, CONSUMUR, ha comenzado el año haciendo una valoración de la conocida “cuesta de enero”, no solamente centrándose en el resentimiento de las economías domésticas tras el mes de diciembre, con las compras de Navidad y Reyes, sino en esas subidas que todos los años vemos aplicadas en servicios y productos básicos.

En este sentido, el Presidente de la organización, Roberto Barceló Vivancos, recuerda como a lo largo del año “se consolidan al alza la mayoría de los precios de productos y servicios básicos para el ciudadano que, normalmente, no tienen retorno, lo que genera un efecto inflacionario que repercute de modo sensible en lo que podemos llamar la economía familiar, desacompasada de la macroeconomía por muy bien que esta vaya en términos generales, ya que no solemos notar esas bondades de modo directo en lo que nos toca de verdad, en nuestros bolsillos”.

El IPC previsto para 2026 apunta hacía lo que se ha considerado su nivel óptimo del 2%, que hay que valorar como positivo, no obstante Barceló apunta que “no significa que no hayamos acumulado de años anteriores una inflación, en algunos años muy fuertes, que han estado muy por encima de los sueldos medios, lo que ha provocado un mayor desequilibrio del ahorro familiar y un mayor endeudamiento, teniendo en cuenta también las importantes subidas de los tipos de interés habidas, aunque lleven un periodo de estabilización más ajustado a la realidad social”

En relación a la economía real para este año, CONSUMUR advierte que se van a producir subidas en servicios y productos esenciales para el consumidor para mantener una vida mínimamente digna como la vivienda, con incrementos que cuadruplicarán al IPC, o los productos básicos de alimentación con un fuerte componente inflacionarios en algunos de ellos, la energía eléctrica sobre todo la del mercado libre o las telecomunicaciones, las hipotecas, los seguros, las tasas municipales sobre todo de basura y agua, o los transportes aéreos, peajes, entre otros que podríamos mencionar.

Finalmente, el Presidente de CONSUMUR, manifiesta que “el hecho de una subida de pensiones y sueldos públicos o la bajada el gas regulado o la estabilidad momentánea de los impuestos, o los transportes públicos estatales, no puede resultar engañoso por los efectos directos e indirectos y de otras situaciones acumuladas de déficit en la economía familiar que año tras año supone una importante pérdida de poder adquisitivo”

Aunque también considera, como una cuestión que debería ser motivo de análisis, que “la mayoría de las veces, vemos cómo el gasto que se realiza por parte de las familias, incluso en aspectos no esenciales, tampoco se corresponde, por su fuerte volumen, a la percepción que se tiene de la marcha de la economía en general y, por tanto, el gasto que se lleva a cabo en no pocas ocasiones está muy por encima, de lo que supuestamente ingresamos o ahorramos”.


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