Interiores de la pasión minera

La Unión de Hoy ha sido testigo de la estupenda coordinación y ejercicio de responsabilidad de la gran familia cofrade, entre los que figuran numerosos jóvenes, en los momentos previos de que la procesión del Cristo de los Mineros esté toda en las calles de la capital de la Sierra Minera.

Se acerca la hora de comenzar la procesión del Jueves Santo en la ciudad de La Unión y por las calles comienzan a verse cada vez más personas con atuendo procesionista andando con dirección hacia el templo de la patrona, lugar donde cada año emergen las procesiones. También los hay que llegan en turismos que se detienen unos instantes lo más cerca posible para que se bajen.

El perímetro de la iglesia cada vez es más un hervidero de cofrades. Sobre las ocho se observa a los portapasos del primer trono que saldrá, el que lleva al Nazareno, en pleno tallaje. Es también momento para ajustes del vestuario y para la llegada de las bandas de música, algunas en formación sonora, como la del Cristo de los Mineros y la de Tambores Quillo, que se estrena en el tercio de Jesús con el madero. También vemos cómo se organiza el tercio de la Dolorosa y cómo traen las baterías del nuevo trono de la Caridad, que estrenará iluminación LED. Por su parte, los sanjuanistas aprovechan este día para la gran foto de su agrupación en las escaleras del frontal de la plaza. Por cierto, también observamos cómo los móviles funcionan a tope en esos de tomar fotografías. El motivo, en gran parte, es que hay mucha juventud, lo que es muy bueno para el futuro procesionista de esta tierra.

Todos esperan en el exterior hasta que van entrando conforme al orden de salida. En el interior todo transcurre de forma casi perfecta merced al buen trabajo del equipo de iglesia y de los coordinadores de cada agrupación. Las autoridades son de las primeras personas en entrar, situándose en un lateral para contemplar cómo va saliendo todo el cortejo. Entre ellos está el concejal Francisco García Molina, que ha anunciado que deja el cargo, por lo que vive sus últimas jornadas como edil. Junto al equipo de gobierno (PP) está el senador Francisco Bernabé, sumándose el cronista oficial de La Unión, Gonzalo Wandosell, y el hermano mayor cofrade, José Cortado.

Junto al altar está la representación del PSOE, en el que la edil Leticia Egea forma parte de la Verónica. También el PP tiene edil cofrade con Loly Mendoza, hermana de la Dolorosa, mientras que Isabel Egea (VOX) forma es 'manola'. Por su parte, Daniel Cano, en DLU, mete el hombro en una vara del Nazareno y que esta noche es el encargado de la lectura previa que se le dirige a los costaleros antes de la salida: "Te pedimos que hoy nuestros pies sean uno solo, que el cansancio no nuble nuestra fe y uqe le orgullo de pertenecer a esta Unión nos dé la fuerza que el cuerpo nos niegue, que cada rincón de nuestro barrio...". También destacamos la presencia en el cortejo de otros colectivos religiosos amigos, como son los de la Cofradía del Cristo de la Misericordia de Cartagena y de la Hermanad de Romeros de San Ginés.

Sobre las nueve de la noche se abren las puertas del templo. Es novedad entre los primeros en aparecer el trío de caballeros (dos varones y una dama) de la orden de Santa María de España. Por detrás avanza el tercio del Nazareno al ritmo que marcan los golpes de tambor. Cada banda de música se coloca en el lateral interior de la entrada cuando sale su tercio, para ubicarse detrás después, cuando la procesión ya está en la calle, aunque, realmente, ese desfile arranca dentro.

El público tributa aplausos al inicio del cortejo y a la salida de cada imagen. Los costaleros del Nazareno elevan el trono mientras cruzan el pórtico. Mientras, a sus espaldas, se observa al grupo de 'manbolas' y como ya esperan los hermanos de la Mujer Verónica, que este año se estrena como agrupación con identidad propia. Su trono, el único que va a ruedas, lleva a la imagen con el paño de estreno del rostro de Jesús que ha pintado el artista local Darío Martínez.

Mientras se prenden las velas del trono de la Dolorosa, los de San Juan Evangelista se preparan en un momento, luciendo sus penitentes, algunos con picos y palas, el perfecto orden que los caracteriza, abriendo paso al trono, al que sucederá la Dolorosa, siendo las nazarenas y sus pequeños los primeros de su fila. En este grupo son novedades los redondeados carburos mineros.

Las penitentes llevan los mensajes 'Stobot Moter Doloroso' (motor dolorsamente silencioso) y 'Dum Pendebat Filium' (mientras ahorcaba a su hijo) junto a galas con el corazón atravesado por un puñal y otras con la imagen y símbolos de la Virgen, cerrando la imagen bajo palio y rodeada de velas y flores, pero hay que destacar que en la Semana Santa Minera el adorno floral es el justo para lucir sin tapar.

Los tronos a hombros que han cruzado la puerta van con caballeros y damas portapasos, en un ejemplo de paridad. Lo mismo sucede con el que lleva a la Virgen de la Caridad, que representa a Jesús muerto sobre el regazo de su madre. El negro, especialmente, y el amarillo distingue a su tercio, que cierra el yunque. También son singulares sus candiles.

Mientras esto ocurre, procesionistas de la agrupación del Cristo de los Mineros colocan las varas al trono, que permanece en el mismo lugar donde ayer escuchó las voces de saetas y cantes minero del concurso nacional de La Unión.

Cuando están colocadas, Juan Francisco Martínez coloca un crespón negro en recuerdo a su madre, Maria Melgarejo, fallecida recientemente.

Los sacerdotes Luis Miguel García Máiquez y Ginés Luis Vicente con penitentes de la Caridad en primer plano
El trono de la Caridad, con nueva iluminación, lo llevan noventa personas, que se ponen en movimiento entre vivas a la Virgen, sumándose en esos vítores los cofrades del Crucificado, que se encuentran frente a ellos junto a una gran peana que activó su iluminación a las 21.35 horas.

Los coordinadores de los tercios siguen vigilando que las túnicas y capuces no ofrezcan arruga alguna, además de la buena presencia y orden de penitentes. Así se observa también en el último tercio en activarse, el del Cristo, con el rojo como color identificativo.

Cierra el trono. Es Gonzalo Wandosell el encargado de dar los dos golpes de aviso a los portapasos. El momento lo capta la mirada fotográfica de Carmen Meroño 'Jayam'. En 75 minutos, la procesión está toda en la calle. Continuará...



